Museo Nacional de las Culturas del Mundo
- eligalindez374
- 18 may 2022
- 3 min de lectura
Mayo es un mes con ciertas complicaciones: día del trabajo, día de la madre, día del maestro... pero aún en este contexto me decidí a promover una salida cultural al Museo Nacional de las Culturas del Mundo; se organizó el grupo y la fecha se fijo para el 14 de mayo del 2022 a las 10 a.m.

Llegué con mis pequeños ayudantes (mis niños) ellos con el encargo de apoyarme en la logística de la actividad; y ciertamente apoyaron muchísimo.
Después de unos minutos empezaron a llegar mis alumnos; chicos que conocía ya desde hace meses pero a través de una pantalla, y fue en todos los casos un enorme gusto conocerlos en persona; a pesar de la contraindicación con varios de ellos fue inevitable darse un pequeño abrazo.
Invité a los niños y padres que observasen el antiguo edificio que se ubica en la calle Moneda número 13 del Centro Histórico de la CDMX; ingresamos al inmueble, agradeciendo mucho el profesionalismo y buena disposición de todo el personal: policías, cuidadores, personal de limpieza, otros profesionales que apoyan en visitas guiadas; todos ellos súmamente amables y dispuestos a apoyar.
El museo nos recibió con un Gotzilla hecho con botellitas de Yakult, destruyendo edificios ¡hechos de botellitas de Yakult! los niños felices de ver tal maqueta

Platicamos un poco en el patio principal del museo, un espacio tranquilo, limpio, pacífico; y empezamos nuestra aventura por este bello espacio museístico.
Ingresando nos recibe el grandioso Río Nilo y una recreación de murales egipcios; es posible ver la réplica de una escultura faraónica, de una pieza original que encarna a un matrimonio egipcio de 4000 años de antiguedad, una réplica de un sarcófago; pero lo que se lleva las palmas es la recreación que nos ofrece el museo de un entierro prefaraónico con un antecedente directo de la momias egipcias; sin duda ello les despierta a los niños gran curiosidad:


Los niños tienen ganas de repasar esta sala, pero hay que invitarlos a la siguiente: la sala del Levante Medietráneo, en donde nos reciben piezas originales de vidrio, un gran avance tecnológicco de la antiguedad y casi de inmediato nos es posible ver algunas réplicas y piezas originales de tablillas con escritura cuneiforme, la escritura humana más antigua de que se tenga conocimiento; alfarería, trabajos en metal, en piedra; todo muy interesante, no se sabe para dónde voltear.



Sin desdeñar ninguna cultura antigua, debo decir que el museo cierra este conjunto de salas con broche de oro, la Sala del Mediterráneo nos muestra un conjunto de esculturas griegas, que nos muestra sus primeros modelos con una influencia totalmente egipcia, hasta piezas ya en toda su magestad; así como esculturas romanas que se han vuelto todo un modelo a seguir por los artistas de todos los tiempos:



¿Entonces aquí se termina el museo? NO, actualmente hay dos exposiciones temporales hermosísimas, una sobre tapetes iraníes y otra sobre exvotos mexicanos; tesoros incalculables en los cuales uno podría pasar toda una tarde deleitándose.
Entonces, después de ello... ¿termina ya el museo? ¡NO!, tenemos aún tres salas más en el segundo piso, dichas salas nos adentran a Lejano Oriente: China, Japón y Corea antiguas; para este momento ya los niños muy cansados pero súmamente asombrados de ver la delicadeza de las piezas ahí mostradas.



En realidad el Museo de las Culturas del Mundo no se agota en una mañana; el edificio, su pasado prehispánico, colonial, decimonónico, moderno; su acervo único en América Latina que nos da una visión muy didáctica de las culturas primigenias del mundo; sin duda es toda una experiencia de lo más satisfactoria para niños, para los papás; para nacionales y extranjeros. Hasta la próxima.



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